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Sobre mi experiencia en Auria (anteriormente TAC)
Lamentablemente, mi experiencia en Auria fue muy negativa. A pesar de los cambios recientes en la infraestructura y el personal de oficina, hoy en dia sigo preguntandome me pregunto si la dinámica entre compañeros ha mejorado, ya que durante mi tiempo allí, experimenté unas faltas de respeto y apoyo que fue muy desalentadora.
Uno de los principales problemas fue el ambiente de trabajo físico. El calor extremo, similar al de lugares sin ventilación como Miton de Martorell, combinado con ocho horas de trabajo de pie en una cinta, sin posibilidad de moverme, con gorro de tela para darme mas calor, y los efectos de un sobrepeso creciente en los últimos meses de contrato, resultaron insoportables. Esto afectó tanto mi rendimiento como mi salud física, lo que en un inicio podia hacer ya no podia.
Recuerdo que, al principio, mi responsable, Dulis, en una reunión fue positiva al animarme a valorar el hecho de tener compañeros. Sin embargo, antes de la finalización de mi contrato, me informó que no estaba cumpliendo con la producción esperada y que, si no mejoraba, prescindirían de mí. Esta falta de apoyo y claridad fue devastadora.
Además, la asistenta social, Laura Lozano, me comunicó que mi contrato no se renovaría debido a problemas de puntualidad, conflictos y mi incapacidad para realizar tareas que antes podía hacer cuando me encontraba en mejor estado físico. Me dijeron que, si mejoraba mi salud y corregía estos aspectos, podría tener otra oportunidad a través de recursos humanos, lo que me dio algo de esperanza. No obstante, más tarde, durante una visita con mi profesional de salud mental, me informaron que, en realidad, las puertas estaban cerradas para mí y que no me querían de vuelta. Esta contradicción en la información me generó una profunda confusión, rabia y frustración.
Es desconcertante que profesionales formados en áreas de educación y gestión social actúen de esta manera, sobre todo con personas discapacitadas que enfrentamos desafíos adicionales. El verdadero apoyo lo he encontrado únicamente en mi psicólogo, quien ha sido fundamental para mi bienestar tanto a nivel laboral como personal, es un profesional y ademas un amigo.
Como persona con discapacidad, pero con plena conciencia de la situación, resulta decepcionante que un lugar que debería promover el crecimiento y la empatía se converta en un entorno tóxico, donde prevalecen las críticas negativas, los insultos, los gritos entre compañeros, burlas y la exposición de chismes sobre la vida privada del compañero. Que esta reseña llegue a todos los rincones del mundo laboral, que esta y todas las empresas que contratan a discapacitados a reflexionar, si no lo ha hecho ya, sobre la importancia de crear un ambiente laboral más respetuoso y solidario, tanto entre compañeros como desde los superiores. ¡BASTA YA!
"Haz copia y pega de esta reseña si consideras que el maltrato laboral también es: bullying." si aún con todo siguen sin comprender no miren los toros desde un asiento, ejercer mi puesto, ¡revisen reseñas!
Como dijo Albert Einstein: "El mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que lo observan sin hacer nada." Espero que esta reflexión impulse a quienes tienen el poder de cambiar las cosas a actuar con responsabilidad y conciencia. No basta con observar el daño; es esencial intervenir rápido y eficaz para crear un entorno más justo y humano.
PD. Me meti a voluntario en Creu Roja Anoia, no seria mala idea que mas de uno siguiera el mismo camino, se aprende mucho sobre valores y trabajo en equipo.
Gracias.